Monitorización intraoperatoria

Monitorización intraoperatoria

¿Qué es la monitorización intraoperatoria?

La monitorización intraoperatoria o monitoreo neurofisiológico intraoperatorio (IONM, por sus siglas en inglés) se basa en la utilización de técnicas neurofisiológicas en procedimientos quirúrgicos con el fin de proporcionar una asistencia sanitaria de garantía.

El IONM es ahora una parte integral de muchos procedimientos quirúrgicos. El primer uso de las pruebas neurofisiológicas intraoperatorias se remonta a la década de 1930, cuando se realizó una estimulación cortical directa para identificar la corteza motora de los pacientes con epilepsia; sin embargo, fue solo con el desarrollo de las máquina comerciales de IONM a principios de la década de 1980 que la técnica llegó a ser ampliamente utilizada. En la década de 1990, los potenciales evocados motores transcraneales se popularizaron como un método para monitorear la actividad del tracto corticoespinal, así como para predecir los déficits motores postoperatorios. Los avances tecnológicos en los últimos 15 años han permitido que las técnicas de monitoreo evolucionen enormemente. La amplia disponibilidad de redes de computadoras y sistemas de comunicación integrados han permitido que la IONM se realice desde un sitio remoto; esta evolución ha aumentado la aplicación potencial de la técnica y ha contribuido a la popularidad de la IONM.

CONCEPTO BÁSICO DE LA MONITORIZACIÓN INTRAOPERATORIA

El IONM se utiliza con el propósito de minimizar el daño neurológico durante la cirugía, para identificar estructuras neuronales importantes en el campo operatorio y, por lo tanto, para evitar y limitar las deficiencias postoperatorias. Esta técnica emplea una amplia variedad de modalidades, cada una con una aplicación muy específica, que a menudo se usan conjuntamente en la misma cirugía. Estas modalidades incluyen potenciales evocados motores, potenciales evocados somatosensoriales, electroencefalografía, electromiografía, potenciales evocados auditivos del tronco cerebral y potenciales evocados visuales.

Cabe destacar que su utilización tal y como ya apuntan recientes estudios, reduce de manera notable los posibles daños neurológicos postoperatorios, reduciendo así también posibles nuevas intervenciones u otros costosos tratamientos y complicaciones derivadas de una intervención quirúrgica con pocas garantías. Debemos de tener en cuenta también los gastos que acarrearía una posible indemnización a un paciente que ha sufrido secuelas.

En Clínica Alevia disponemos del equipo y el personal cualificado para aplicar esta técnica de monitorización mejorando así la asistencia sanitaria ofrecida al limitar los posibles daños neurológicos causados durante la intervención. No dude en contactarnos aquí para saber más.

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